uveítis

¿Qué es la uveítis?
La uveítis es una inflamación de la úvea, membrana que envuelve el interior del globo ocular.

La úvea es muy sensible a procesos infecciosos e inflamatorios, ya que es el tejido con más vasos sanguíneos del organismo.

La uveítis es una de las causas de ceguera más importantes en el mundo. La infección de la úvea provoca graves pérdidas de visión debido a su contacto permanente con estructuras oculares delicadas, como la retina
  • Agujero macular idiopático: también llamado senil por su relación con la edad del paciente, puesto que puede aparecer aproximadamente a partir de los 57 años.
  • Agujero macular miópico: ocurre en pacientes con alta miopía. Tiende a aparecer a una edad más temprana y pueden producir desprendimiento de retina.
¿Por qué se produce?
Existen diversos tipos de factores causantes de la uveítis:
  • Enfermedades infecciosas como la toxoplasmosis (trastorno provocado por un parásito que causa calcificaciones en el organismo y que se enquista en la retina), pueden dar lugar a la causa más común de uveítis: coriorretinitis infecciosa. Este proceso deriva en una paulatina destrucción de la retina que si afecta a la mácula (parte central de la retina), puede provocar una pérdida importante de visión de tipo irreversible
  • Enfermedades óseas o reumáticas de origen inflamatorio y no degenerativo, que afectan principalmente a jóvenes
  • Enfermedades autoinmunes causadas por virus, gérmenes o factores ambientales, como la sarcoidosis o la enfermedad de Behçet, una patología de origen desconocido que provoca llagas y alteraciones cutáneas
  • Traumatismos o un determinado código genético asociado a la enfermedad
¿Cómo se puede prevenir?
Los examines oftalmológicos regulares permiten detectar lesiones en la retina que podrían pasar desapercibidas. Por este motivo, es importante que la población de riesgo se someta a revisiones oftalmológicas completas como mínimo una vez al año.
Los síntomas de la uveítis son diferentes según la zona de la úvea que se encuentra afectada.
  • Si se trata de la parte anterior, podemos notar una mayor sensibilidad a la luz (fotofobia), enrojecimiento de los ojos, visión borrosa o dolor ocular
  • Si la zona afectada es la parte posterior, es probable que no notemos dolor, aunque sí pérdida de visión
La uveítis no puede diagnosticarse hasta que no aparecen signos externos. Con los primeros síntomas es importante acudir al oftalmólogo de inmediato.
Existen diferentes tratamientos según la tipología y localización de la uveítis:
  • La uveítis anterior se trata, en la mayoría de casos, con colirios antiinflamatorios
  • La uveítis posterior no infecciosa se combate con cortisona administrada por vía oral o mediante infiltraciones alrededor del ojo
  • Las formas crónicas de uveítis pueden requerir el uso de medicamentos inmunomoduladores
  • La cirugía no es un tratamiento común para curar la uveítis, pero puede ser eficaz para subsanar complicaciones asociadas, como las cataratas o el glaucoma (que afectan al segmento anterior), el desprendimiento de retina, la opacidad vítrea o el edema macular (que afectan al fondo del ojo)